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28 ago. 2015

Opinión: Neg-Ocios

Dicen que la palabra negocio viene del latín nec otium y viene a significar la negación del ocio, aquellas actividades que no se realizan por placer sino por obligación o por obtener algo a cambio. Paradójicamente en los últimos años cada vez más actividades de ocio han venido convirtiéndose en negocios. En el mundo del deporte esto es palpable, actividades que hace unos años se realizaban por puro esparcimiento se han, de alguna forma profesionalizado. De reuniones de amigos a empresas que facturan cifras con muchos ceros. Se cobra una inscripción y se ofrecen determinados servicios. El deportista pasa a ser un cliente, coo el de un bar o un parque de atracciones. Hasta ahí no me atrevería a calficar esto de bueno ni malo, simplemente fruto del devenir de los tiempos. Al final el movimiento de billetes ha atraido y está atrayendo a este campo a "hombres de negocios" e inversores de otros sectores que de otra manera no le prestarían el más mínimo interés.
Hoy por ejemplo nos levantábamos con la noticia de que la megacompañía china Wanda había adquirido la totalidad de la WTC, propietaria de la marca de triatlones Ironman, por 650 millones de dólares. Para el que no lo sepa Wanda es un gigante asiático con inversiones en sectores hoteleros, de centros comerciales, cines y teatros, propietario también del 20% del Atlético de Madrid y de la empresa de representación deportiva, antaño suiza, Infront. Su propietario Wang Jianlin está considerado el hombre más rico de China con una fortuna entre 4 y 6 veces mayor que la de Donald Trump. La idea al parecer en los próximos años es explotar un incipiente mercado chino (ejecutivos ociosos) con nuevas pruebas y el propio ideario de la compañía apuesta por "la excelencia y el crecimiento continuo, especialmente en Asia".
Lo de la excelencia está muy bien pero ¿crecimiento continuo?... ¿es acaso una virtud? Un crecimiento continuo descontrolado es precisamente lo que define a un cáncer por ejemplo.
Es cierto que la cosa no es de hoy, ni culpa de los chinos, que el camino de la WTC ya era desde hace años el de una máquina de hacer billetes, que donde cabían 2 cabían 3, y si se podía seguir ordeñando la vaca se seguía aún cuando la vaca ya se quejara. Y es que lo que necesita ahora el triatlón Ironman es no un crecimiento sino todo lo contrario, una reflexión de hacia donde camina. La prueba de Kona es la estrella y todo gira alrededor de ella pero se sostiene por los sueños y la ilusión de muchos y  a punto están de matar la gallina de los huevos de oro. La clasificación en categoría PRO es poco menos que un despropósito en los que un top10 apenas da para cubrir gastos, en grupos de edad cada vez las pruebas están más masificadas y medidas como las salidas escalonadas desvirtúan toda competición, las inscripciones son cada vez más caras, llegando en algunos casos a más de 1000 dólares, una auténtica locura que está dejando a este deporte como un capricho para gente extravagante con pasta. 

¿Que pensarían ellos?

No, no estoy en contra de la iniciativa privada en el deporte ni mucho menos. Si alguien tiene una buena idea, es capaz de sacar un buen producto, trabajar por él, que la gente acabe satisfecha y obtiene beneficios de ello, todos contentos. Todos queremos vivir y en la época en que vivimos el dinero manda. El problema no es ganar dinero no, el problema es olvidar lo que tienes entre manos para centrarte simplemente en maximizar los beneficios y ganar cada vez más. La avaricia rompe el saco decían, ahora a la avaricia la llaman excelencia empresarial.
Un ejemplo gráfico lo tenemos en un escritor que escribe por hacer literatura y otro que escribe por sacar libros y sólo le interesan las ventas. Los dos querrán vender su obra pero su producto será muy distinto. Es más, me atrevería a decir que no se pueden hacer buenos libros teniendo en mente que cada año quieres vender más que el anterior. Con el deporte pasa un poco igual, especialmente estas pruebas deportivas organizadas al aire libre. Son como si dijéramos algo artesanal, tienes que sentirlo como propio, mimar la prueba en sí por amor a la propia prueba. Es verdad que nadie te obliga a ir, es una empresa que te ofrece un producto que puedes escoger o no. Pero lo malo es que todo se contagia, que estas empresas cada vez controlan más y más mercado y luego hasta organizaciones en teoría sin ánimo de lucro como federaciones acaban comportándose exactamente igual.
Por otro lado me viene a la cabeza que este fin de semana se disputa también la UTMB, la creme de la creme de las carreras de montaña, aunque ahora mismo se disputan ya tantas pruebas alrededor de esta que acaba uno mareándose. No sé si es cosa mía pero los paralelismos con el Ironman empiezan a ser evidentes. como en Kona siempre es un espectáculo ver a buena parte de los mejores deportistas de la especialidad midiéndose ente sí pero por otra ya me empieza a tener un tufillo como de cadena de comida rápida. No llega a tanto pero camino de eso va. Espero equivocarme, de verdad.

"Un atleta no puede correr con dinero en sus bolsillos. Tiene que correr con esperanza en su corazón y sueños en su cabeza"  Emil Zatopek

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